viernes, 8 de mayo de 2015

El color de la nada

No recuerdo cuando dejé esta página en blanco. Seguro fue cuando murió mi madre. Fue como haber partido temporalmente con ella, eso de quedarme "en blanco." Son tantas unidades de dolor que el cuerpo espiritual no puede sufrir mas. Para colmo perdí mi pequeña computadora portátil. Una minilaptop que con sacrificio mi madre, ya sabida de su enfermedad, fue a conseguirme sin importar la fila y el tiempo invertido. Lamento que haya desaparecido tras tanto esfuerzo. Pero sigo consolándome recordando unas sabias palabras que leí: "Un dia todo será dado". Todo lo que guardamos con tanto celo, lo que atesoramos en algún rincón de la casa, aquello que es tangible, y hasta lo intangible, un día, será dado. Lo mismo que las palabras nunca escritas, muertas antes de nacer, como la hoja en blanco, todo será: Nada.

Por eso, este día, que sea bueno. Que sea el día de los abrazos. El día de nombrar las cosas y anticipar el paraíso. Lo que quede, ya no seremos nosotros. Lo que vaya, eso, es lo que importa.

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