La música como alimento


Con frecuencia, al venir al trabajo o a la salida, ya en la noche, se puede ver en DC a personas o grupos tocando o cantando buena música, con voces sorprendentes, en plena calle. Pensé muchas veces que era un lujo de la ciudad, algún plan de la municipalidad para denotar cuán cultos y cuánto valoran las artes y en particular al jazz. Pero también he visto a estos artistas en los dias extremos de calor o nieve, en algunas esquinas con la caja del instrumento abierta y, entonces recuerdo, la vez en que hicimos un ejercicio de opinión en mi clase de francés, para conversar sobre una fábula. Era, “La Hormiga y la cigarra” y en el grupo que me tocó yo opinaba por la hormiga. Ella, había sido previsora y había trabajado todo el año para tener alimentos de reserva y cuando el invierno llegó, la hormiga tenía todo el derecho de alimentarse y disfrutar de su trabajo realizado en el verano. En cambio, la cigarra, se la había pasado todos esos meses, cantando. No había recogido nada para los tiempos duros. No tenía reservas.  A la hora de la discusión, me tocó con un compañero algo raro, de rostro pálido, alto y que solía andar con un look veranero- diría yo- por su short, las "Moisés" y un peculiar sombrerito de tela que no se lo despegaba ni para comer. Yo, le dije al grupo que estaba a favor de la hormiga porque habia trabajado mucho y merecía disfrutar de lo que había guardado y que la cigarra en cambio, no tenía derecho a comer. Entonces mi compañero levantó la mano e interrumpió mi explicación diciendo: -Por qué no? La cigarra cantó todo su invierno para ti, para alegrar tus dias mientras trabajabas! -Por lo mismo, -dije- no trabajó, sólo cantó!-Mais, il chantais pour vous!- argumentó en su esforzado francés. La cigarra, había cantado todo su verano para mí, y esa frase,  ahora que cuadruplico mi recarga de años y llevo muchos meses de andar por estos rumbos, ahora que yo soy la extranjera, y termino cada dia a las 7:00 pm mi labor de vendedora de palomitas, con la cabeza llena de asuntos que no pude resolver y deben esperar para mañana, con la ansiedad caminándome la espalda, y los ojos cansados por las casi 12 horas sentada frente a un monitor, puedo decir que sí, que al oír un buen Jazz o simplemente conectar mi alma con algún canal de música en internet, es como recuperar la poesía que ya no alcanzo leer,  como aliviar el sopor con lluvia de ritmos, o  como rencontrar a un amigo que te abraza fuerte y  te deja el cuerpo lleno de buena vibra, porque sí, porque abrazar nos da gusto, porque se puede ser simple y olvidar tantas razones, y vivir más y mejor y  ciertamente, que la música sea todo eso, y que quienes la hacen, merezcan tener mucho en el invierno, porque también la música es alimento.





WDC, 13 de julio 2018.

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