jueves 22 de octubre de 2009

Las mujeres de Goromonzi-Relato de mi viaje a Zimbabwe


Salimos de Goromonzi a una incierta hora de la tarde. Los cantos de las mujeres de Goromonzi del Norte y del Sur me llenaron el espíritu de valor. Estaba aterrada. Con miedo a las picaduras mortales de los mosquitos. Con pánico de morir en una tierra lejana sin poder devolver mi cuerpo a mis deudos. Sus sonrisas llenas de júbilo me hicieron olvidar mi pequeñez. Cuando salimos contemplé con otros ojos la tierra que pisaba. Había visto su rojo color días atrás, pero el canto de las mujeres de Goromonzi me hicieron ver de verdad. Algo se movió profundo y tierno. Me sentí esclava. Vendida y arrancada de mi tierra. Algo de mí estuvo alguna vez en África-me dije-y las lágrimas, al igual que este instante, empezaron a fluir llenas de pensamientos, una coherente avalancha de piedras, en un país llamado casa de piedra, Zimbabwe.
Siempre sentí un extraño amor por la tierra roja y nunca imaginé que la tierra africana era igualmente roja a la tierra Caribeña donde nací. Igual. La memoria genética quizás me dijo siempre que una parte de mí celebraba secretamente el retorno al origen, sin saber a ciencia cierta cómo o por qué ese gusto. Lloré mucho esta sensación de ultraje y despojo. La memoria fustigada de tantos siglos de opresión racial que ahora nos hace hablar en otra lengua a la que originalmente pertenecíamos. Pero sólo los desterrados hijos de África lloramos esto. La verdadera África que persiste viva, no llora, sonríe. Este dolor, el dolor de la esclavitud que alguna vez pagamos con nuestra carne no es más el dolor de África.
África no llora esta parte de la historia. La lloramos en América. Con un dolor tan profundo que al ver la alegría de estas mujeres de Goromonzi no puedo pensar que sea Africano. Es quizás la entente que nació entre tantas razas agitadas en el tubo de ensayo de la conquista. El drama quizás indígena, quizás árabe, excesivo a los ojos del temple frío europeo. Es triste volver a casa y saberse ajena. Se comprende sin embargo que ya no somos más esto que anhelamos recuperar con las uñas hundidas en la historia. Maya Cú, la poeta Guatemalteca, tenía razón, ahora lo entiendo. No pertenecemos más que a nuestra bastarda América Latina. Aunque nos busquemos en Europa, en África, o en la pureza misma de las ruinas de Copán, Machu Pichu o Teotihuacán. América Latina es en gran medida un árbol con tres grandes raíces y ninguna de ellas es más grande que la otra. Aceptemos que somos esto. Un producto-complejo y diverso- de la Historia, tal como dijo Maya Cú quien al igual que yo no pertenece únicamente a los mayas, también tiene en sus venas algo de ladina, algo de España. Y yo, he querido abanderarme en mi negrura para poder reflejar la imagen que creía tener olvidando que mi historia ya fue escrita por el descubrimiento de América, la conquista, la colonización y la esclavitud. También o quizás más ahora que nunca experimento una sensación de libertad, sin etiquetas posibles, soy, mujer, nacida en América Latina, síntesis al fin de todas las razas. África me muestra su sonrisa de marfil y palmotea parabienenes sin el menor complejo. Las mujeres, las escritoras rurales de Goromonzi, abuelas contadoras que anhelan legar palabras escritas para no morir nunca me enseñaron esto. Sus voces al igual que el rojo color de la tierra Africana han pagado la promesa milenaria de volver a casa al menos para dejar aquí mismo la pesada cadena del sufrimiento de alguno de mis ancestros. Aquí estuve de nuevo. Soy doblemente libre.


Andira Watson
Harare, Zimbabwe, 14 de Octubre de 2009. Africa.

miércoles 8 de julio de 2009

Ballet cubano para el mundo



Fue un espacio demasiado corto, pero los aplausos duraron como las primeras lluvias de mayo en Nicaragua. Se aplaudía al Ballet Nacional de Cuba y a la alta calidad de sus artistas. Su muestra de cinco coreografías, algunas creación de Maurice Béjart, otras, de la propia Alicia Alonso, Prima Ballerina Assoluta- como la conocen en la pléyade de las artes escénicas- ofrecieron al público capitalino la augusta experiencia del arte.

"En las sombras de un vals", "Bhakti", "Desnuda luz del amor", "El lago de los cisnes" y "Don Quijote" fueron las piezas presentadas. Dos de ellas, "El lago de los cisnes" y "Don Quijote" dieron constancia de una disciplina come il le faut en la escuela Cubana. Sin embargo, es en "Bhakti" donde, el ballet de Alicia Alonso sigue aportado un sello único a la danza clásica, desde ese hombro y esas sinuosas caderas cubanas que vimos en una memorable interpretación de Alicia Alonso en la ópera "Carmen" de Bizet. Memorable cadera africana en medio de la incorruptible precisión gala. Ruptura del eje y de los cánones en aras de la libertad. Cuba en las piernas, en los brazos ahora escudados en el folklore hindú. Bhakti, el baile de Shiva -el Dios de la danza y la destrucción y su esposa Shakti- dramatica tirantez entre dos deidades, roja riqueza de imágenes creadas para darnos algo más que una anécdota que contar.

Sadaise Arancibia y Javier Torres- los dos únicos intérpretes de Bhakti- se encuentran ya en mi baúl de recuerdos, como bien dijera el poeta uruguayo, Benedetti.

sábado 30 de agosto de 2008

Mi lado azul

A la edad de 6 años mi maestra llamó a mi madre para reclamar su falta de supervisión puesto que en la tarea de la escuela yo había pintado un árbol de hojas azules y púrpuras, y que los árboles nunca eran azules si no verdes.
El retrato que hizo mi amiga de Masya, Tanya Algaba , despertó este recuerdo de infancia de cuando yo pinté un árbol azul.
Ahora, frente a mi imagen adulta retratada aquí, con el cabello completamente azul y algunos trazos púrpuras, algo de mi esencia se ha plasmado con una habilidad, a mi juicio, metafísica. Alguien ha viajado en la eternidad de la materia y ha encontrado el sueño de un reencarnado que vuelve a una época húmeda de color azul, donde una mujer dedicada a la enseñanza se lanza por desamor a un abismo y al caer, de su cuerpo brotan claveles rojos. Esos mismos claveles rojos que ha colocado a modo de atuendo a la imagen del retrato. En su regreso astral, ha descubierto el árbol también azul de la infancia y el origen forestal de un nombre: Andira Inermis. El nombre con que me dotó para esta existencia mi padre.
Andira Inermis, es Almendro macho, Almendro de río. Crece abundante en el vecino país de El Salvador. Sin embargo Andira Inermis es un almendro nulo, un almendro que da frutos que no se comen, que da flores que no huelen, y que tiene propiedades que en desproporción pueden ser perjudiciales para la salud. Pero es un hermoso árbol. Abundante y protector. Una Venus con gavetas.
En el rostro hay también una división cromática. Dos colores, uno frío otro caliente. Dos polaridades. Esta quizás sea la develación más intensa. Por un lado el color caliente de una piel morena como en efecto es la mía, fruto de mi negritud ancestral notable en esa amplia frente y en los labios carnosos, un rostro mestizo con un ojo más claro que el otro. Un café miel que recuerda los ojos de una niña dulce y en el otro extremo, el color frío del azul marmóreo del dolor pasado, quizá el hallazgo genético de un taratabuelo criollo de mejillas rosadas y ojos celestes. O bien, esa cicatriz espiritual que me avejenta al espíritu, y abre las puertas de mi Hades y sus tinieblas humanas. Ambos ojos emiten el mensaje de un mismo rostro con dos formas de enfrentar la vida. Cada uno ofrece una intención y por tanto tiene su lectura propia. A la vez que vistos en conjunto nos sugieren la sutil dicotomía de la máscara teatral a la que también me adhiero.
Es habilidad del actor teatral el desdoblamiento en otra persona que no es precisamente uno. Un ser creado en virtud de la observación y la capacidad histriónica, pero sobre todo en virtud de la necesidad de ser otro que de forma ordinaria nunca podrías ser. Este es pues, mi lado azul, el lado profundo que me hace procurar ser otros o escribir o pintar árboles que como mi nombre dan frutos que no se comen y tienen hojas con colores que en el mundo real, desafortunadamente, no existen.

Andira Watson
Managua, 15 de junio de 2008.

domingo 25 de mayo de 2008

V Encuentro Internacional de Poetas "El turno del Ofendido"

Foto: Cortesía del Poeta Edgardo López Ferrer


Recordando a Roque Dalton

Por AW

El 9 de Mayo a las 6:30 pm, en la Universidad de El Salvador, se inaguró el V Encuentro Internacional de Poetas “El turno del ofendido” organizado por la Fundación Metáfora que preside el poeta salvadoreño Otoniel Guevara. El objetivo según el poeta Guevara, es la superación de la violencia y el irrespeto a la vida a través del cultivo de la sensibilidad artística a la vez que compartir los valores literarios más frescos de las diferentes nacionalidades participantes. Cada año se realizan visitas a diferentes municipios al interior de El Salvador donde además de recordar al desparecido poeta Roque Dalton, se celebra la poesía a través de foros, debates e intercambio sobre aspectos como: El concepto de poesía, el proceso creativo de los poetas, los espacios de difusión que existen en nuestros países además de indagaciones sobre el quehacer literario de las asociaciones o agrupaciones literarias existentes en la región centroamericana, generalmente para estudiantes de institutos de secundaria (entre 200 y 800 alumnos por instituto), universitarios, profesores y poetas entre otros. Dentro de los municipios visitados, estuvimos en: Santa Ana, San Sebastián Salitrillo, Chalchuapa, San Juan de Opico, Cojutepeque y San Salvador. En Santa Ana, La revista ANIDE se presentó en el café cultural Expresiones y en San Salvador en la Universidad de El Salvador. Al encuentro asistieron personalidades como Claribel Alegría; Aitana Alberti, hija de Rafael Alberti;Juan Bañuelos (amigo de Roque Dalton en México) y destacados poetas salvadoreños, así como también los noveles poetas de la región centroamericana: Edgard Quiquisnay (Guatemala), Francesca Randazzo (Honduras), Jonathan Lépiz (Costa Rica), Rachel Ramírez (Honduras), Andira Watson y Hanzel Lacayo (de Nicaragua), Agustín Molina, Jonathan Velázquez, David Juárez y Crosby Lemus (de El Salvador) entre otros. El encuentro se extendió hasta el 23 de mayo e incluyó el lanzamiento de la obra completa en dos tomos de la poesía de Roque Dalton por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONCULTURA) de El Salvador.




Managua, 20 de mayo de 2008.

domingo 13 de abril de 2008

A propósito del montaje de Peer Gynt por A. Maravilla


Peer Gynt
“Sé tu mismo y bástate a ti mismo y que te baste ser como tú eres”

Lo que nos cuenta Peer Gynt
Por AW

Hace 140 años Henrik Ibsen escribió Peer Gynt. Una comedia de fino humor y filosofìa sobre un personaje aparentemente demasiado fanfarrón y ambicioso que sin importarle los efectos de sus acciones corre tras su autorrealización personal. Peer Gynt fue escrita en 1866 pero su reflexión humana es hoy día más vigente que nunca. El mimetismo cultural, la occidentalización de la juventud mundial es cada día más patente. Las estrellas de Hollywood o los cantantes de moda universalizados por el Mp3 y el Ipod son los ídolos de gran parte de la juventud aún en los lugares más remotos. Y a la vez vivimos cretinizados frente a preocupaciones genuinas sobre el mundo en que vivimos, sus valores y los cambios tan abruptos que nos toca enfrentar merced a la internacionalización de los modos de vida, el american way of life, y las pautas de consumo. El hombre más poderoso del mundo es el que esta más solo. El más feliz es el que menos necesita ¿será? Ibsen ciertamente nos advierte de esta terrible deshumanización futura con un siglo de antelación. Estamos saturados de alternativas de consumo, de amores virtuales y de calidades de vida fruto de créditos esclavizantes, pero estamos más solos que nunca frente a la enfermedad, la pobreza, o la soledad misma. Quizá no basten para nuestros Peer Gynts nicaragüenses 200 ó 1000 Solveig cuyo amor puro e incondicional nos redima de la carrera egoísta y megalómana del yo, tras él mismo. Llámese poder o aplauso.

CRITICA TEATRAL


ANDROMACA
La tragedia del desarraigo

Por AW

Quién no ha se ha planteado alguna vez, salir de su país para buscar nuevos horizontes, aprender a cerca de otras culturas: modos de vida, cosmovisiones, hábitos, etc. O en el peor de los casos ceder a la dinámica socioeconómica o política que le toque vivir y dejarse expulsar, salir quizás forzado, hacia un pueblo desconocido. Si se trata de un país subdesarrollado, con altos índices de pobreza y desigualdad de oportunidades como el nuestro, la razón es dramática: vivir o morir.

Sin embargo el sólo hecho de irse a otra tierra implica asumir más allá de los riesgos y muchas veces inconscientemente, un proceso de aculturación para interiorizar tarde o temprano aquellas pautas de conducta ampliamente aceptadas por el conglomerado social en el país de destino, lo que paulatinamente obliga al individuo a replantearse aspectos tan íntimos y esenciales como el sentido de pertenencia o su identidad. Pero también crea un impacto en el país receptor. Es humano rechazar y temer a lo desconocido, pero este rechazo es tan absurdo como lesivo. ¿Qué hacer?

Más allá de lo pecuniario ¿qué ocurre con aquel individuo: Hermano, madre, padre, tío, amigo, hija, que por la razón que haya sido, salieron a otras tierras? Después de algunos años ya no son los mismos. Sus costumbres, su forma de proceder, sus acentos, sus locuciones, todo ha cambiado. Y es tan radical a veces ese cambio que el reencontrarlos es un doloroso e inevitable choque. Entonces se crea el vacío: tus compatriotas no te reconocen, te vuelves extranjero de tu tierra y los otros ciudadanos nunca te ven como uno más si no como "el extranjero". He ahí la tragedia! No eres de acá ni de allá y por esto vivirás en el limbo identitario, como si se tratara de un ser extraplanetario.

Por otro lado, la reflexión entorno al poder, la guerra, las desigualdades sociales. No es a caso la ilegalidad de un inmigrante una justificación para un nuevo tipo de esclavitud de nuestros tiempos? Y no es hasta hoy posible que después de una guerra el vencedor imponga sus reglas, establezca su nuevo orden, dicte nuevos modelos y los haga obedecer so pena de muerte, y que los que una vez fueron ciudadanos pasen a ser extranjeros en su propia tierra o lo que es peor, esclavos? Tienen sentido las fronteras o son una invención humana para suprimir valores mas altos y trascendentes como la solidaridad o la capacidad de empatía?


Andrómaca, la obra teatral dirigida por Charles Delgadillo así lo plantea. Si bien la lengua castiza y la recitación trágica establecen una distancia que enfría las emociones y apela a un ejercicio de intelectualidad sin apasionamientos, poco acostumbrada en la escena nacional, no sólo por la vigencia del tema, la obra logra establecer ciertas convenciones básicas con el público echando mano de un interesante tratamiento del montaje, un vestuario de diseño surrealista, coreografías y juegos con el ritmo y la voz como elementos esenciales de la propuesta escénica así como una trabajo rico en expresión corporal, más logrado en algunos actores que otros (Amaralis Soza) hacen de la obra un todo estético, rico en posibilidades que no se explotaron del todo como pasó con El Coro que nunca se desplazó ni cruzó el umbral de la repetición mecánica de las frases... pese a ello, la obra en términos generales contiene mucha plasticidad y belleza que vale la pena ver, pero eso sí, con ojos de estudiante de semiótica.

Managua, Marzo 2008. Nicaragua.

jueves 6 de septiembre de 2007

CUENTO

La Guayabita Olorosa

Ve hombre, apareció aquí en el pueblo, ¡uh! Cuando yo todavía era cipote, una mujer de cuerpo medio enjuto pero insinuoso. Ni tan bonita ni tan fea la condenada... ¡se gastaba una miradita! Como de quien no quiere la cosa... entre modosa y atrevida. Pero lo raro en ella no era todo eso, si no un olorcito que ella despedía cuando pasaba, al parecer, por emociones fuertes. Yo no sé si eso es científico, porque hasta donde entiendo hay algunos animales que para defenderse sacan unos olores generalmente desagradables. Pero a esta bandida lo que se le salía era un olor de muerte, o como dicen los ticos, “pura vida”. No sabría cómo explicarte lo que sentíamos los hombres. Porque al parecer el olorcito de la Guayabita esa, solo lo sentíamos los hombres. ¡Era magnífico! Nos embebía de un alborozo indescriptible, como en una niebla energizante. Hasta los ancianos la volteaban a ver con energía recóndita. Ni siquiera los niños se escapaban de su influjo. Al principio, nadie estaba seguro de quién era exactamente el ser que embriagaba los ámbitos del pueblo: las bancas de los parques, los asientos del bus, las iglesias, las casas, las calles, los ríos, hasta que un día, como revelación divina, solitita como Dios la mandó al mundo, entró a la venta, esa que quedaba al ladito de la Cantina de Goyo. Andaba el vestidito blanco con flores anaranjadas, la medallita de nuestra señora de Guadalupe colgadita en su pecho y unas alpargatas pálidas enroscadas a lo largo de sus piernitas. Su cabello rojizo como el barro, se penduleaba al son de sus caderas. ¡Ay! Qué Guayabita... todos nos quedamos fijos en ella. Pidió unas poterías, que una lata de atún, que una lata de maíz, que dos litros de leche, que un pan de jabón y cuatro bolsas de detergente. Se disponía a salir cuando entró un grupo de chavalos, digamos semidesnudos, con tremenda calor, pieles aceitosas y sudores de variadas tonalidades, dizque a pedir agua, y ¡no has de creer la tal Guayabita lo que le pasó! Empezó a sacar el olorcito, y cada paso que daba entre la marabunta de chavalos, paso que emitía la volcanada de olor... impávidos los clientes de Goyo nos quedamos viendo el fenómeno. Una especie de nube la rodeó como incienso festivo. Ella con el rostro inmutable disimulaba la embriaguez que traía, y entre pudor y encanto desapareció de la tienda. Nadie dijo nada. Pero todos nos dimos cuenta. Nos volvimos a ver atónitos y pensamos para adentro “es ella”. Uno de los hombres le preguntó más tarde, a través de una prima que se hizo amiga suya, por qué despedía ese olor de forma tan exagerada. Ella tan resuelta como sus caderas olorosas dijo: “¿adónde crees que se le nota el deseo a la mujer?”
(Publicado en: El Nuevo Amanecer Cultural el Miércoles 15 de septiembre de 2004)