jueves, 3 de noviembre de 2011

A cerca de las pobrezas

Cada mañana al transitar de mi casa al trabajo paso por una vía donde observo una familia de vendedores de periódicos. Desayunan en la calle, la marimba de niños al igual que los adultos se levantan caretos, semidesnudos y descalzos a vivir la vida que les toca, entre smog, carros, gente que va y viene. Y entonces recuerdo las palabras de Emilio Carballido en la obra teatral Nora “-Lo que comemos, lo que vestimos, todo eso habla”… y habla de pobreza. Y entonces me preocupa el futuro de mi país, donde la sobrevivencia ha desplazado el autoconocimiento y la realización personal, donde no sabemos si los niños que estamos generando van a alcanzar la talla, el desarrollo cerebral, las facultades sicomotoras, la calidad humana. Y esto es fundamental. Pocas veces, cuando hablamos de pobreza nos referimos a la calidad humana. El lenguaje que elegimos usar, las frases, los gestos, van moldeando patrones de conducta que los niños repiten. Cuando son violentos los niños los reproducen con los seres que están a su merced por lo general sus mascotas y claro, sus juguetes. Posteriormente estas conductas se trasladan a las relaciones interpersonales y de pareja. El trato es cruel. Palmotazos y golpes que sugieren amor a mordiscos y palabras soeces que aparentan espontaneidad y despreocupación por lo formal. Mediocridad y pobreza. Escasez de vocabulario. Desarmonía interior. Desbalance. Falta de Dios. Y cuano digo esto no es en el sentido de pensar que Dios hará por nosotros lo que nosotros podemos hacer por nosotros mismos, ni mucho menos culparle por las actitudes y decisiones que tomamos todos los días a cada momento. Me refiero a aquellas vedades espirituales que por desconocimiento o pereza hemos dejado de interpretar para acomodarnos en el yoquepierdo cotidiano. Y me pregunto también donde están los sueños y aspiraciones colectivas, cuáles son? Y por qué no las abrazamos en un arranque de bondad y le damos lugar a lo que edifica. Nicaragua, nosotros mismos, nos merecemos una vida con calidad, y tenemos del deber de dar hijos con calidad humana y compromiso.

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