miércoles, 9 de mayo de 2007

En la casa de Ana los árboles no tienen la culpa

La Casa de Ana

Ana nunca jugó con otros niños
Su casa era un submarino olvidado

Ana y los libros
Desde que aprendió a leer Ana sabe
que la vida es algo más que deambular con su hermano
en los laberintos de su casa

Ana y su cuarto
Ana tiene un cuarto blanco
con claveles rojos en su historia

Ana lo hace por primera vez
Caminó hasta él
y su espalda adolescente
fue su palacio


Desde pequeña
Ana siente cuchillos en el estómago
pero dice que sólo los usa
cuando la sacan de quicio


Los hermanos de Ana
Ana sembró un armadillo
y del árbol nacieron sus hermanos

A los 8 años
Ana le perdió el respeto al abuelo cebollero de sus amigos
Su silencio costó 20 pesos y un temor de por vida a jugar entre los árboles

Ana duerme
Largas horas en el día
La anestesia del sueño, es mejor.

Ana siente culpa
Cumplió 21 años pero nunca duerme fuera de casa
cuando ama enmudece...
Y si tiene sexo, se queda toda la noche
buscando luz en la ventana

Ana también espera
No. Rubén Izaguirre no es el único que espera.
Ana, también es terca antes de matar un sueño.

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