viernes, 18 de mayo de 2007

Esotérico


Si hemos convenido en el mal que ahora es nuestro bien
déjame soltar el último dardo de nuestro credo:
Cuando ya no te tenga,
porque jamás quedes pendido a curso alguno,
ni en otra vida repitas el mismo amor,
cuando marche si la sonrisa tuya que amé,
y vaya mi pecho angustiado por tus estelas de olvido,
responderás, ondina o criatura elemental:
-¿Qué será del que no quedó como el sol?
-¿Quedará como esa luna, fría y horadada?

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