jueves, 17 de mayo de 2007

Niégate a ti mismo



Niégate a ti mismo
y abandona tu parentela y tus bienes si quieres amarme.
Regálate desnudo como cuando el amor te hizo por primera vez.
Estoy aquí
con mis brazos abiertos
envolviendo mis pensamientos con encajes y flores
Y quiero que te niegues
Y por mi vida que daría por la tuya
me sigas...

Porque eso que llamamos fe
es el brillo enamorado de tus ojos tristes
como solitario en mano prometida,
el revoloteo alocado de un puñado de luz en el campo,
Es naturaleza. Es esperanza.
Tan simple como el agua,
Eso que llamamos amor.

Porque el amor es Dios y Dios es todo amor
y nada más que amor
Dios en ti que te ama y me ama.
Dios que se apiada de estos solitarios desnudos
En los dedos del tiempo.

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