miércoles, 11 de julio de 2007

MANAGUA STREET FIGHTERS


FOTO 1
paredes calladas en su rabia,
ventanas cárceles ardientes,
casas implosivas
en las que se asfixian
los habitantes sordos de esta ciudad.
Aquí mugen
disecadas criaturas de leyenda...
A
rrastras
agua
negra
de mi ciudad,
vos
tan vacía,
tan ajena,
tan light.





OJALá

Ojalá la vida fuera así como en los poemas de Izaguirre:
pronunciable, descriptible, no leve.
Ojalá la vida, no fuera mas que la palabra necesaria y bien escrita, sencilla de enfrentar, clara de entender...
Esa afirmación que es menester oír al tocar un poema

Es muy triste la soledad de estos tiempos...
Antes tal vez tendría olor a moho,
a sopor pueblerino,
a puerto...
Ahora es aridez y desasosiego
que tal vez no es tal porque ahora
dan ganas de no tener hijos nunca
de guardar los sueños de paz y las canciones de Lennon,
las meditaciones de Ghandi y los discursos de Luther King
de secarse las lagrimas
antes que nazca la propia indefensión
ante tanto amor bajado de Internet
y tanto loco modelando status...
-emblemas de Warhol con retazos de Picasso-
...tanto muro escrito, tanta palabra ardiente
tallada con las uñas.
Ojalá la vida fuera un punto, una coma al final de un verso,
y no un paréntesis,
Graffiti de vándalos citadinos,
y bardos de recicladas botellas.


SATURDAY NIGHT

Los sábados Managua hierve. Burbujean sus bares con parejas. Chavalas chillonas, viejos calientes, mujeres sofocadas, hombres hartos. Todos buscando quien quite hartazgo calentura y sofoque. Y en esas mismas noches, Managua es un eco. Una oscuridad nefasta. La ciudad gótica donde la soledad vagabundea, muerta de hambre. Apoya la pierna en una pared y es penetrada hasta los dientes por cualquier desconocido, quien también se la bebe de golpe. La muele a palos. Se la fuma y le pone hijos.


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